Bebés

Cuidados para el recién nacido en sus primeros minutos de vida

Cuidados inmediatos para el recién nacido

Alrededor de un 10% de los recién nacidos tiene dificultades de adaptación al aire ambiente. La valoración apropiada, en estos primeros minutos de vida, permitirá una reanimación efectiva hasta que se haya producido el reajuste cardiovascular y pulmonar necesario.

Al primer minuto de vida se valora al recién nacido según el llamado test de Apgar. Se puntúan cinco parámetros (color de la piel, frecuencia cardíaca, respiración espontánea, tono muscular y respuesta a los estímulos externos) y se obtiene un resultado entre 0 y 10.

El mismo test se repite a los cinco minutos de vida para valorar la correcta adaptación. Un resultado entre 8 y 10 a los 5 minutos es normal. Por debajo indica la existencia de algún problema que requerirá observación médica especializada en las siguientes horas.

En el recién nacido sano, el problema inmediato más importante es el riesgo de enfriamiento. El pequeño está denudo y mojado de líquido amniótico, tiene una capa de grasa subcutánea aislante delgada y en cambio una superficie corporal, en relación a su peso, tres veces mayor que la del adulto.

La hipotermia puede ser causa de problemas graves en las primeras horas de vida. Para evitarlo se coloca al niño en una fuente de calor desde el primer momento, mientras se hacen las valoraciones anteriormente citadas.

Su piel está recubierta por una especia de grasa, llamada vérnix, contra el frío. Se seca con un paño estéril pero no se aconseja bañar al niño en la sala de partos.

El recién nacido y sobre todo el prematuro, presenta un déficit de los factores de la coagulación, con un mayor riesgo de hemorragia significativa. Este riesgo ha disminuido mucho con la administración de vitamina K durante la primera hora de vida.

De igual forma, para evitar la infección ocular por agentes como el gonococo o la clamidia, que pueden vivir en la vagina de la gestante sin provocar ningún síntoma, se instilan profilácticamente unas gotas de nitrato de plata 1% o una pomada de eritromicina al 0,5% a todos los pequeños ya en la sala de partos.

La mayoría de los neonatos nacen a término y sin problemas, sin embargo, muchas patologías del recién nacido aparecen durante las primeras 72 horas de vida. Durante este período debe prestarse una cuidadosa atención a la evolución del recién nacido.

La exploración cuidadosa del neonato, realizada por un pediatra, no debería demorarse más de 12-18 horas. Con ella debe determinarse si existe o no alguna anomalía congénita y si el recién nacido ha hecho una transición eficaz desde el medio acuoso donde vivía a la respiración en el aire ambiente, hasta qué punto el parto lo ha afectado y si presenta algún signo de infección o enfermedad metabólica que no se sospechase. A veces, es suficiente observar al pequeño desnudo y escuchar su lloro para descubrir la mayoría de estas alteraciones.

El desarrollo durante el primer mes de vida

El peso adecuado para un recién nacido a término (nacido a las 38-40 semanas) es de 2,7 kg a 3,6 kg, su perímetro craneal entre 33 y 38 cm y su talla de 48 a 53 cm aproximadamente.

Durante los primeros días es normal que pierda peso en su proceso de adaptación.

En cualquier caso, esta disminución fisiológica del peso no debe exceder al 5% de su peso al nacer y en general se recupera sin problemas en los primeros diez días de vida.

A partir de entonces ganará aproximadamente de 150 a 200 gramos a la semana durante los primeros meses.

Al nacer, casi todos los niños tienen los párpados edematosos hasta el punto de no poder abrir los ojos, debido a su paso por el estrecho canal del parto y a la aplicación de las gotas profilácticas que pueden ser ligeramente irritantes.

Esta inflamación desaparece progresivamente pasados dos o tres días. En general, el pequeño de pocos días tiene los ojos cerrados cuando está en posición horizontal pero los abre al ponerle en posición vertical.

Este llamado reflejo del “ojo de muñeco” permite que el niño mire a la madre en los momentos de mayor ligazón, como al darle el pecho o el biberón. No sabe aún centrar la mirada en un objeto concreto, pero cierra los ojos ante una luz repentina y los vuelve hacia un sonido vecino. Al final de este mes ya será capaz de mirar la cara de su madre mientras se alimenta, volverse hacia una luz tenue y seguir un objeto en movimiento.

Al inicio, el recién nacido duerme aproximadamente unas 20 horas al día. Esta somnolencia casi continua de los primeros días cede gradualmente y da paso a períodos en que permanece despierto y activo, mostrando ya sus rasgos de carácter personal.

Sus movimientos y reflejos también van evolucionando. Si se colocan los dedos en las palmas de las manos, el pequeño las cogerá con fuerza. Si estando de esta manera, se tira hacia adelante poco a poco veremos cómo mantiene la cabeza caída al enderezarlo.

En un solo mes ganará la fuerza suficiente para controlarla mucho mejor (aunque no será capaz de levantar bien la cabeza junto al cuerpo hasta los tres meses).

Así pues, al ir pasando los días se verá como el pequeño intenta cada vez con mayor éxito, levantar la cabeza solo cuando reposa en posición ventral (boca abajo). Si se mantiene sentado, aguantándolo por la espalda y se tira con un movimiento brusco hacia atrás, hasta poco antes del colchón, abrirá y cerrará los brazos como si quisiera dar un abrazo; es el llamado “reflejo de Moro” (reflejo de sobresalto), presente sólo durante este primer mes.

Otros reflejos característicos del recién nacido son el de chupeteo y el de búsqueda, que se provoca fácilmente al tocar suavemente con un dedo los lados de la boca. La succión es el mejor calmante a esta edad, especialmente si va acompañado de leche.

Ya en estos primeros momentos se puede provocar el reflejo de la marcha manteniendo al recién nacido en posición erecta con los pies sobre el colchón y tirándolo suavemente hacia delante. Estos movimientos (marcha automática, pasos sobre el borde) son mucho más evidentes al cumplir el mes.

En todos los recién nacidos, aproximadamente al 4º día de vida si se alimentan normalmente, se efectúa una prueba de screening para detectar algunas enfermedades que, con un tratamiento apropiado, permiten un desarrollo normal del niño, pero que en ese caso de pasar inadvertidas provocan graves alteraciones.

Es la prueba llamada PKU, para la detección precoz del hipotiroidismo, la fenilcetonuria y la galactosemia.

You Might Also Like

No Hay Comentarios

Dejar un Comentario

Centro de preferencias de privacidad

Cookies imprescindibles

Se usan para almacenar tu nombre, correo, IP y demás datos que dejas en los formularios de comentarios, contacto, acceso y tus preferencias de privacidad.

AUTH_KEY, SECURE_AUTH_KEY, LOGGED_IN_KEY, NONCE_KEY, comment_author, comment_author_email, comment_author_url, rated, gdpr, gawdp

Cookies de terceros

Usamos cookies de terceros en las que se almacenan externamente para conocer tus usos de navegación, si ya estás suscrito al boletín y los elementos compartidos en redes sociales.

_ga, _gid
_ga, _gid