Embarazo

Diagnóstico y control médico del embarazo

Para que el embarazo transcurra de manera adecuada, es necesario que se desarrolle en un ambiente de naturalidad. Hay que tener en cuenta que el embarazo no es una enfermedad, sino un proceso completamente natural. Sin embargo, los cuidados que la futura madre reciba durante este período tienen una importancia vital sobre la vida del nuevo ser. De ahí que se brinde una información acerca de cuáles son esos cuidado mínimos que toda madre debe recibir.

Diagnóstico del embarazo

El diagnóstico del embarazo se basa principalmente en una serie de signos que se podrían clasificar en:

  • Signos de presunción
  • Signos de certeza

Entre los signos de presunción está principalmente la ausencia de regla. Tanto es así que, en el caso de una mujer en período fértil y que mantenga relaciones sexuales, la falta de la regla debe obligar a descartar siempre una gestación. Junto a ello, la presencia de signos como los mareos, las náuseas, los vómitos, en especial matutinos, el aumento de percepción de los olores o revulsión a los mismos (al tabaco, por ejemplo), la sensación de hinchazón abdominal, las molestias mamarias junto con un aumento del tamaño de los senos, las molestias como de “regla” sin aparecer la menstruación, etc. son signos clínicos que obligan a establecer el diagnóstico o no de embarazo. Que duda cabe que la exploración del médico en estos momentos también es de ayuda. El especialista detecta un aumento del tamaño del útero así como un reblandecimiento del mismo.

Entre los signos de certeza, la detección del latido cardíaco fetal, la visualización del feto por ecografía o por otros métodos, son signos de ineludibles de gestación. Sin embargo, su presencia habitualmente se detecta cuando la gestación está ya muy avanzada (por encima de las 5 semanas). La prueba definitiva diagnóstica la constituye la detección de una hormona que únicamente sintetiza y segrega la placenta y que puede llegar a detectarse incluso antes de la presencia de la falta menstrual, es decir, la detección de HCG (Human Corion Gonadotrophin). Para ello se utilizan una serie de preparados comerciales que pueden adquirirse en las farmacias y las propias mujeres pueden realizarse ellas mismas el examen de orina.

En las mujeres con ciclos irregulares, o sea con períodos largos, de más de 35 días, a veces no se sospecha el embarazo hasta que aparecen signos de presunción adicionales a los de la falta menstrual, lo que obliga a utilizar técnicas especiales, en especial ecográficas, para llegar a determinar con certeza la real edad gestacional, parámetro de suma importancia en el control médico del embarazo.

Control médico del embarazo

La futura madre debe acudir al médico inmediatamente cuando sospeche su embarazo o bien cuando éste se haya diagnosticado. En esta primera consulta el médico ratifica su gestación o la diagnostica. Abre un historial de la paciente, si no lo tenía previamente, interrogando sobre aquellos aspectos que pueden tener interés (antecedentes familiares y personales de enfermedades tanto hereditarias como todas aquellas que pudieran intervenir negativamente sobre el desarrollo del embarazo), los datos obstétricos previos (embarazos anteriores y sus características), se efectúa un examen físico de la gestante (exploración) obteniéndose información sobre la presión arterial, control de las medidas corporales como la talla y el peso, la exploración general por aparatos y sistema (auscultación de los pulmones y del corazón), la palpación abdominal, la visualización de anomalías dermatológicas o vasculares, etc., y la exploración obstétrico-ginecológica.

Así mismo, en la primera visita, el médico solicita una serie de análisis, algunos de los cuales son preceptivos (por Ley en nuestra Comunidad Autónoma). En cualquier caso los más indispensables son el recuento de los hematíes y sus características (para descartar la anemia), el valor de la glucosa para detectar la diabetes, el grupo y Rh sanguíneo, la detección de hepatitis (obligado por Ley), de enfermedades infecciosas, etc. Como es de suponer, esos datos son de sumo interés con el fin de detectar anomalías que podrían ser perjudiciales tanto para la madre como para el feto.

En la primera visita, el médico orienta a la futura madre acerca de determinadas medidas higiénicodietéticas, específicas para cada gestante.

También se pondrá especial énfasis en los casos de riesgo de anomalías congénitas, en especial las secundarias a las anomalías de los cromosomas.

Los controles médicos posteriores se suelen realizar con una cadencia de una visita cada mes, hasta el final, momento en que las visitas se hacen más frecuentes. Así mismo, a lo largo de la gestación se realizan una serie de controles tanto analíticos como ecográficos. Entre los primeros se repite el estudio de los glóbulos rojos así como del azúcar. Entre los segundos, debe realizar una ecografía alrededor de las semanas 19-21, para descartar malformaciones y otra en las semanas 32-34, para detectar anomalías del crecimiento del feto (retraso de cremiento).

De todas maneras, será el médico el que indique para cada gestante cuáles son las pruebas y las visitas necesarias. Hay que tener en cuenta que en el caso de que la paciente fuese de riesgo (con algún problema materno, fetal o bien de ambos), el control es mucho más riguroso tanto desde el punto de vista de las visitas como de las exploraciones complementarias.

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