Embarazo

Embarazo y fecundación

EMBARAZO

El embarazo constituye uno de los procesos biológicos más significativos de nuestra especie y tiene por objeto conseguir la reproducción. Durante el mismo, ocurren un sinfín de hechos tanto en el organismo materno como en el del nuevo ser que deben conjuntarse de manera adecuada para que el resultado final sea el óptimo.

Durante el embarazo es del todo necesario que la gestante sea controlada de manera adecuada desde el punto de vista médico con el fin de prevenir, diagnosticar y/o tratar eventuales complicaciones.

Fecundación

El embarazo se inicia con la fecundación del óvulo (la célula germinal femenina) por parte del espermatozoide (la célula germinal masculina). Para que la fecundación tenga lugar, el espermatozoide debe ponerse en contacto con el óvulo, generalmente en la zona media de las trompas de Falopio. En el momento de la ovulación (alrededor de la mitad del ciclo, es decir, hacia el día 13-14 después del inicio de la regla, en las mujeres con ciclos regulares), un óvulo sale del folículo y se deposita en la parte más distal de la trompa, que se ha situado debajo del ovario con el fin de recoger al óvulo.

Por lo tanto, la trompa tiene movimiento y se sitúa lo más cerca posible del folículo que contiene el óvulo que se expulsará. Una vez el óvulo llega a la trompa, inicia el descenso a su través, ayudado por los movimientos de la misma trompa así como por una especial distribución de unos pequeños cilios que con sus genuinos movimientos en forma de ola, van conduciendo el óvulo de manera que descienda por la trompa.

En un momento dado, el óvulo se encuentra con multitud de espermatozoides provenientes del esperma que el varón ha depositado en la vagina en el momento del coito. Los espermatozoides, gracias a un estímulo químico, no totalmente conocido, pasan a través del cérvix o cuello de la matriz, de la cavidad intrauterina y llegan hasta la trompa, momento en el que se ponen en contacto con el óvulo, recién liberado.

Es necesario destacar que este trayecto, aunque relativamente corto en centímetros, para el espermatozoide es muy largo, se podría comparar con un recorrido de unos 100 km para un adulto. Lo más curioso del caso es que este trayecto se realiza en el espacio de pocas horas (6-7 horas), tiempo que no se explica tan sólo por los propios movimientos del espermatozoide, dado que dispone de un flagelo, sino que deben existir otros factores que permiten que la célula masculina llegue tan rápidamente hasta la trompa, por por ahora no se conocen.

De los espermatozoides puestos en contacto con el óvulo, tan sólo uno de ellos entrará dentro de aquel y se realizará la fecundación, es decir, a partir de ese momento, la nueva célula, que ahora se denomina huevo, se multiplicará una y otra vez, con las cargas genéticas provenientes tanto del padre como de la madre, hasta que desarrollo final del feto, y posterior, recién nacido.

Una vez ha iniciado el huevo su multiplicación, va descendiendo progresivamente por la trompa hasta llegar a la cavidad uterina, donde se fijará en un lugar idóneo de la pared, iniciando de esta forma el fenómeno que se conoce con el nombre de la anidación o implantación.

El huevo urga a través del endometrio, adentrándose a su través, rompiendo pequeños vasos sanguíneos de la madre que utilizará para comenzar a nutrirse de las sustancias que aporta la sangre materna. En estos momentos el huevo inicia una diferenciación, o sea que unas células sirvan posteriormente para formar el embrión (el nuevo ser) y que otras sirvan para formar la placenta, que será el órgano que realizará los intercambios constantes entre la madre y el embrión, para que éste pueda desarrollarse y crecer de manera adecuada.

La placenta, una vez formada, es una especia de esponja sanguínea donde se producen los intercambios entre madre e hijo: la sangre materna aporta al feto las sustancias nutritivas y el oxígeno, sin ponerse en contacto con la sangre fetal, sino a través de la estructura de la propia placenta, y recoge, por el mecanismo inverso, los productos de eliminación o de residuo del feto.

La placenta constituye así uno de los órganos más importantes de todo el proceso de la reproducción dado que gracias  a ella se puede alimentar al feto.

De acuerdo con el desarrollo del pequeño ser, éste recibe diferentes nombres según transcurre el tiempo. Hasta la semana 8 recibe el nombre de embrión. Luego, y hasta el parto, recibe el nombre de feto. Al nacer, se le denomina recién nacido o bebé y cuatro semanas después, se le llama lactante.

 

 

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