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Semana 37 de embarazo

Semana 37 de embarazo

Cambios físicos en la madre

El tercer trimestre es el peor para el sueño de la embarazada, la acidez nocturna es una incomodidad, pero que puede ser aliviada utilizando almohadas para adoptar una mejor posición en la cama.

También está la presión que el bebé ejerce, lo que hace que las idas al baño para orinar sean muy frecuentes, por lo que es mejor no tomar mucha agua antes de dormir.

En general los cambios físicos ocurridos durante el embarazo desaparecerán una vez que el bebé nazca.

El útero volverá a su tamaño normal relativamente rápido, la lactancia acelerará el proceso de contracción del mismo. La mujer puede sentir un poco de cólicos cuando da de mamar, debido a que las hormonas estimulan las contracciones uterinas.

La línea oscura vertical en la piel, que atraviesa el ombligo, desaparecerá lentamente después de unos meses de nacido el bebé.

Síntomas

La falta de aire que la madre ha venido sintiendo prácticamente desaparecerá para esta semana, sin embargo como el bebé cambió de posición puede presionar otras partes del cuerpo de la mamá, como la pelvis y la vejiga, lo que hace que las idas al baño sean más frecuentes.

En el caso de haber mucha alta de aire se debe consultar con el médico.

Es importante recordar que las mujeres embarazadas son más susceptibles a adquirir virus y gripes.

Una gran preocupación en esta etapa es la pre-eclampsia (aumento excesivo de la presión arterial durante la gestación), que puede llevar inclusive a causar convulsiones.

Dichas convulsiones pueden dejar secuelas tanto en la madre como en el bebé, por lo tanto se debe prestar mucha atención a síntomas como hinchazón del rostro y las manos, presión arterial elevada y proteínas en la orina.

Otro síntoma que perjudica la hora del descanso son las contracciones de entrenamiento; algunas veces ellas aparecen seguidas y dan la impresión de que ya se está en trabajo de parto, sin embargo es el cuerpo que se está preparando para el nacimiento en esta recta final.

Pero no todo hacia el final del embarazo es incomodo; en esta etapa es posible que la futura mamá sienta menos presión sobre sus pulmones y diafragma, lo que hace que la respiración se haga más confortable.

Esto sucede porque el bebé debe estar posicionándose más hacia abajo en estos últimos días; probablemente la mujer puede sentir como si él hubiese caído por la pelvis.

Esa caída llamada acoplamiento puede ocurrir unas semanas antes de que el bebé nazca, sin embargo si eso no sucede, principalmente si es el caso de una primera gestación, las posibilidades de requerir una cesárea aumentan.

A partir del segundo embarazo en adelante, el bebé se encaja durante el trabajo de parto.

El sangrado es uno de los síntomas post-parto, que puede ser considerable hasta por 40 días (cuando el bebé nace por cesárea el tiempo de sangrado es menor), después de unos diez días, tal pérdida de  sangre se va transformando en una secreción marrón durante aproximadamente 6 semanas.

El exceso de actividad física puede incrementar la intensidad de la pérdida de sangre.

Recomendaciones

Para evitar la sensación de debilidad que se puede presentar en cualquier momento, se recomienda ingerir  barras de cereales, semillas de calabaza o de girasol, ya que son buenas fuentes de proteína y zinc.

Cualquiera que sea la semilla que se va a comer, lo ideal es tostarlas al horno en lugar de freírlas, para así evitar cualquier tipo de malestar.

Cuando el bebé nazca, independientemente de la época del año, la recomendación es colocarle un gorro de algodón, para que no haya mucha perdida de calor por la cabeza.

Medicación  y control médico durante el embarazo

Normalmente para esta semana ya el bebé puede que esté en la mejor posición para la hora del trabajo de parto, que es con la cabeza encajada en la pelvis.

Ahora bien si el niño está en posición sentada el médico indicará que lo adecuado es realizar una cesárea.

Desarrollo del bebé

El bebé en estas últimas semanas del embarazo actúa cada vez más como lo haría un recién nacido: duerme, despierta, mueve sus manitos y abre y cierra los ojos.

En esta semana podríamos comparar el cuerpo del bebé con una acelga grande, teniendo un peso aproximado de 2,859 kg y 48 cm de talla.

La única cosa que cambia entre el feto en el útero y el bebé que vendrá al mundo es el peso; por lo cual este necesitará las últimas tres semanas dentro del útero para ganar peso y madurar tanto su cerebro como sus pulmones.

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