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Semana 40 de embarazo

Semana 40 de embarazo

En la semana 40 de embarazo el cuerpo de la mujer se está preparando para el parto, podrá comenzar a sentir contracciones más fuertes y dolorosas al mismo tiempo que el cuello del útero comienza a dilatarse.

La futura mamá deberá estar atenta a las señales del parto; si siente contracciones a cada diez o cinco minutos, acompañadas de dolores, ruptura de la bolsa de agua o hemorragia vaginal, deberá dirigirse de inmediato a la maternidad.

El comienzo de la dilatación de la cérvix marca el inicio del trabajo de parto, se comenzaran a sentir contracciones leves (entre 40 y 50 segundos) y espaciadas (cada 10 minutos), que empujan progresivamente al bebé en dirección al canal del parto.

Normalmente en esta etapa se alcanzan los 3 cm de dilatación; si el embarazo fue normal y no hay ninguna indicación del médico para dirigirse al hospital, es una fase que puede transcurrir en la casa.

Síntomas en la semana 40 de embarazo

El día del nacimiento del bebé debería estar programado para esta semana, pero puede llegar a prolongarse por hasta dos semanas más, principalmente si es el primer hijo. Muchos bebés demoran más que otros para querer llegar al mundo.

A partir de esta semana se debe estar atenta a los movimientos del bebé, lo cual se hace acostándose del lado izquierdo media hora después de cada una de las comidas; quedarse así durante al menos una hora, el bebé debe moverse por lo menos 3 veces en ese periodo, lo cual es signo del bienestar fetal, en caso contrario se debe contactar al médico.

Si la bolsa de agua se llegase a romper, se debe tener serenidad, no desesperarse; después que la bolsa se rompe, las contracciones pueden demorar en aparecer.

No obstante en cualquier momento las contracciones más intensas pueden aparecer; si se percibe un patrón constante entre las mismas, se debe contactar al doctor y recibir las orientaciones del mismo para saber si es hora de dirigirse al hospital.

Recomendaciones

Una vez nacido el nuevo bebé la madre debe aprovechar para respirar en paz y descansar del parto al lado del hijo.

Muchas personas querrán dar consejos en relación al nacimiento del bebé, sin embargo como cada caso es diferente, lo mejor es que la madre tenga criterio para seleccionar los buenos consejos y descartar aquellos que puedan interferir en el proceso de la nueva maternidad.

Cada niño se desarrolla a su tiempo, ciertas situaciones pueden ocurrir antes o después de determinadas semanas, puesto que cada bebé es único. Se debe evitar caer en situaciones de preocupación que no llevan a nada y acompañar todo el proceso del fin del embarazo y la llegada del nuevo hijo con los consejos del obstetra y del pediatra, es lo más sano.

Medicación  y control médico durante el embarazo

Justo esta semana antes del parto, el médico chequeará el bienestar materno-fetal, por medio de la evaluación de los siguientes parámetros:

  • Peso
  • Análisis de orina
  • Edemas
  • Altura uterina
  • Perímetro abdominal
  • Latidos cardiacos del feto
  • Movimientos fetales
  • Índice de Bishop
  • Factores de riesgo pre-natal

Desarrollo del bebé

Los huesos de la cabeza del bebé todavía no están totalmente unidos, lo que permitirá que se facilite el paso por el canal del parto; esa flexibilidad es el motivo por el cual muchos bebés nacen con la cabeza en forma cónica, lo cual no debe ser motivo de preocupación, ya que es algo normal y temporal.

La visión y los otros sentidos están formados, sin embargo al nacer el bebé podrá tener dificultades en enfocar la visión más allá de 40 cm; la distancia ideal es de 30 cm, lo que permite enfocar el rostro y los senos de la madre.

El bebé debe estar con aproximadamente 3,5 kg de peso y entre 48 y 51 cm en media de los pies a la cabeza, comparable con una calabaza.

El bebé está encogido y bien apretado dentro del útero y todo cubierto por vérmix, una sustancia blanquecina protectora de la piel. Después de nacer su cuerpo continuará encogido por algunas semanas en posición fetal, esto porque él está bien acostumbrado a mantener sus piernas y brazos junto a su cuerpo.

En esta fase la placenta puede dejar de funcionar completamente, en el caso de que esto ocurra será necesario inducir el parto o realizar una cesárea, puesto que el niño no estaría recibiendo la oxigenación adecuada.

Luego del parto, el bebé dará su primer suspiro profundo e inmediatamente el tan esperado llanto, lo que significa que está respirando bien.

Sin embargo no habrá lágrimas, ya que sus glándulas lacrimales no las liberarán  hasta algunas semanas después del nacimiento.

El fin del embarazo representa el inicio de una nueva jornada llena de descubrimientos, aprendizajes y alegrías para la madre y la familia entera.

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