Endometriosis

Tengo endometriosis I

Pues sí, soy una más de tantas y tantas mujeres diagnosticadas o no de esta enfermedad. Tuve la suerte de conocer a mi doctora actual y me salvó la vida. Pero antes de hablar sobre eso, empezaré desde el principio para contar mi historia, para desahogarme, porque me apetece, para dar a conocer otro caso más y quién sabe si para ayudar a alguien que esté pasando por algo parecido.

Mi primera vez con la regla

Me bajó la regla por primera vez con 11 años, me faltaban dos meses para cumplir los 12 y ni siquiera me di cuenta.

Como todas las mañanas, mi madre nos despertaba a mi hermano y a mí a las 8 para ir al cole. Mi madre me acostumbró a que cada mañana al levantarme me cambiara las braguitas y me pusiera unas limpias, me vistiera, me lavara, desayunara y listos, al cole. Sólo era una niña y entre eso y el sueño todavía pegado a los ojos, no me di cuenta de la mancha en las braguitas que me había quitado.

Cuando llegué a casa a medio día lo primero que me dijo mi madre fue, nena bájate las bragas un momento. Y sí, después de quedarme flipada y decirle, eh?? Porque?? Me bajé las bragas y allí estaba, la mancha delatora de la regla.

Yo ya sabía lo que era, algunas de mis amigas en el cole ya la tenían y comentaban sus experiencias y a mi madre le había visto miles de veces cambiándose la compresa o quejándose de los dolores de la regla u otros síntomas.

Esa vez no me dolió, ni a la siguiente, ni a la siguiente, no recuerdo que número de veces exactamente la tuve antes de que me empezaran los dolores, pero empezaron y jooooodeeerrrr. No empezaron suaves, ni poco a poco.

Mi madre siempre me preguntaba que si me dolía. He de decir que yo soy muy cagona con todas estas cosas: dolores, agujas, operaciones, médicos…uf…que horror y claro, tenía unos dolores de la hostia y estaba acojonada haciéndome paranoias mentales sobre operaciones y agujas, así que le decía a mi madre que no y me encerraba en mi habitación a pasar el dolor encogida en la cama. Hasta que un día ya en el instituto, la cosa se puso muy fea. Tenía unos dolores que me moría, ni siquiera podía atender en clase, tenía temblores de aguantar el dolor y náuseas. Me levanté, le dije al profesor que no me encontraba bien y que me quería ir a casa y al ver mi careto de muerta, me dio el permiso. Ni siquiera podía caminar. Llegué al despacho del director y le dije que llamara a mis padres para que me vinieran a buscar.

Me vino a buscar mi padre y nada más llegar a casa lo primero que hice fue ir de cabeza al baño a vomitar. Mi madre mandó a mi padre a la farmacia a que comprara Saldeva y cuando lo tomé y me hizo efecto, fue como estar en el cielo. Que alivio…

Así pasé unos años. Me bajaba la regla y con ella el dolor. Un Saldeva cada 8 horas y tirando. Pero todo tiene su fin y el alivio total del dolor, cada vez me duraba menos. Ya no me hacía el mismo efecto y el dolor empezaba antes de llegar a las 4 horas de haber tomado la pastilla. Pero yo callaba.

Y como no, otra vez llegó un punto en que el dolor era tan fuerte que me hacía vomitar, temblar y no poder moverme de la cama.

Descubren que tengo ovarios poliquísticos

No recuerdo exactamente la edad, pero creo que fue a los 16 años, mi madre habló conmigo y me convenció para ir al ginecólogo. Le explicó toda mi odisea al médico y me recetó unas pastillas anticonceptivas y una ecografía.

Las pastillas fueron milagrosas, no recuerdo cual fueron, pero cambiaron mi vida. De sangrar como si me estuviera desangrando a una pérdida normal y los dolores…puf, había meses que no me dolía y si alguno me dolía, tomándome un Saldeva se me pasaba.

Me hicieron la ecografía y descubrieron que tenía ovarios poliquísticos. Mi madre ya se lo temía. Ella también los tenía así y a su madre, mi abuela, con 30 y pocos años le vaciaron todo. Útero, trompas y ovarios. De mi bisabuela no tengo datos la verdad.

Durante unos años fui muy bien. Pero esta enfermedad avanza sin descanso y aunque el avance de la endometriosis se había ralentizado gracias a los anticonceptivos, llegó un momento en que ya no me hacían el mismo efecto. Ya era más mayor, no recuerdo la edad, pero serían los 20 y pocos. Fui al ginecólogo, le expliqué lo que pasaba y me cambió las pastillas. Otra vez volví a sentirme mejor.

A todo esto yo no tenía ni idea de lo que significaba tener ovarios poliquísticos. El ginecólogo en ningún momento nos explicó que era, en que consistía ni que cuidados tendría que tener en un futuro. Claro que yo sólo era una niña y quizá pensó que era demasiado pronto para explicaciones. Mi madre, la pobre mujer lo único que sabía era que era doloroso, pero nada más. Ella no tomaba anticonceptivos, su grado de endometriosis no era tan elevado y aunque tenía dolores, los soportaba bastante bien. A día de hoy 26-03-18 mi madre hace 10 años que murió, así que tampoco puedo preguntarle nada.

Y llegaron los 30 y junto a mi pareja decidimos que queremos tener un bebé y cometo la mayor cagada para mi salud (sin yo saberlo). Dejo de tomar los anticonceptivos.

Para seguir con la historia haz click en el enlace Tengo endometriosis 2

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1 Comentario

  • Reply Tengo endometriosis II - Mi bebé pipeta mayo 27, 2018 at 5:22 pm

    […] Tengo endometriosis I […]

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